Inseparables
Tom: siempre fuiste mi compañero del alma, de la vida,
hoy te extraño más que nunca, debe ser porque estuve limpiando tu casita donde
dormías todas las noches, cuidando la casa ante cualquier peligro, jamás pensé
que todo terminaría así de esta manera con un accidente que te costara la vida.
Hoy me doy cuenta de lo importante que eras en mi vida. Estoy pensando
seriamente en comprar otro perrito, pero sé muy bien de lo irremplazable que
fuiste y serás en mi vida. Una vez que tenga el otro perrito le enseñaré todas
las cosas que vos solías hacer, jugar, correr, y sobre todo aprender a caminar
a mi lado para poder salir y conocer los lugares que solíamos andar.
Nunca me voy a olvidar el día que te perdiste, te
busqué por todos lados hasta que te encontré temblando y muerto de miedo,
estaba cansado por todo el esfuerzo que habías realizado por encontrarme,
saltabas para todos lados y no parabas de saltar a mi alrededor, la alegría que
tenías era indescriptible. A partir de ese día fuimos más unidos que nunca con
nuestras caminatas diarias, recorriendo la ciudad y todas las plazas y paseos
que tiene.
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